12 febrero, 2018

El 12 de febrero está señalado en el calendario de los abogados como el día del homenaje  y el recuerdo para  Clara  Campoamor. Hija de una costurera y un contable de periódico, nacida en Madrid, Campoamor fue una abogada que luchó por los derechos de las mujeres, por la igualdad, y por el derecho al voto en la España de la dictadura de Primo de Rivera, y en la de la II República. Desde Martín Molina queremos unirnos al homenaje a una gran mujer y una gran abogada, por su fortaleza, por su formación y por su independencia. 

No tuvo una vida fácil. Con diez años perdió a su padre, y esa pérdida le obligó a dejar los estudios para ponerse a trabajar, primero como modista, luego como dependienta, y más tarde como telefonista. Después de varios años y varios destinos en el servicio de telégrafos, en 1914, ganó  una plaza en el Ministerio de Instrucción Pública. Regresó a Madrid como profesora de taquigrafía y mecanografía en la Escuela de Adultas. Fue secretaria de Salvador Cánovas, director del periódico maurista La Tribuna. Allí se interesó por la política y por el periodismo.

Terminó el bachillerato y  con 36  años se convirtió en una de las pocas abogadas de la época y en 1925  fue  la segunda abogada  inscrita  en el Colegio de Abogados de Madrid.  Clara Campoamor fue muy activa  en la Asociación Femenina Universitaria y en la Academia de Jurisprudencia. Defendió  la igualdad de derechos de la mujer y la libertad política.

El voto femenino

Proclamada la II República fue elegida diputada por  Madrid en 1931 por el Partido Radical.
Formó parte del equipo que redactó la Constitución de la República, y defendió la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas, el divorcio y el sufragio universal, que contó con la oposición de la izquierda que, salvo algunas excepciones,  no quería que las mujeres votaran porque suponían que ese voto iba a estar influenciado por la Iglesia. Esa cuestión le llevó a un duro enfrentamiento con Victoria Kent, que era contraria  al voto  femenino. En mayo de 1935, cuando ya había dejado el Parlamento por discrepancias con el Partido Radical escribió «Mi pecado mortal. El voto femenino y yo», testimonio de sus luchas parlamentarias. 

En 1937 se exilió en París, donde publicó  «La revolución española vista por una republicana’, libro en el que  narra su experiencia en Madrid, y donde vierte duras críticas contra los republicanos. Intentó volver a España desde  Argentina en los años 40 pero desistió al enterarse de que aquí le esperaba un proceso por pertenencia a una logia masónica. Murió en Suiza en 1972.

 

La CNMV expedienta a la antigua cúpula del Banco Popular
Las pymes españolas son las mejores embajadoras de la Marca España

Comment(1)

  1. Avatar
    Reply
    comment Iñaki.fernandez says

    Es.maravilloso.informarse.de.personas.de.un.gran.referente.y.relevante.para.decir lo.que.uno.o una.lleva.en.su.interior.felicito.a. clara. Campoamor.por.ser.una.mujer.que.dió.su.fortaleza.para.el.bienestar.de.la.igualdad….Ejemplar…

Publica un comentario