Las pequeñas empresas y las microempresas son las más afectadas y las que tienen más dificultades para afrontar situaciones de insolvencia. Así lo demuestran los últimos análisis del Instituto Nacional de Estadística (INE), que aseguran que el 54,2% del total de empresas que han entrado en concurso de acreedores durante el tercer trimestre del año tienen menos de seis trabajadores. Pequeñas y micro siguen siendo las más débiles, a pesar de que en su conjunto, las empresas españolas hoy son más solventes: el riesgo de entrar en insolvencia ha bajado desde el 41% en 2012 al 36% en 2015.

Un dato que debe dotarse de contexto y precaución ya que el grueso del tejido empresarial español está formado por pymes. Resulta lógico pensar que las grandes compañías tengan mayor capacidad monetaria para hacer frente a inconvenientes financieros que las empresas de menor tamaño. Aun así, el impulso económico refleja una mayor solvencia en el conjunto del tejido empresarial del país: las pymes cuentan con el mayor nivel de solvencia de los últimos años.
Por otra parte, en su informe trimestral sobre la economía española, el BancoCentral Europeo asegura que para el 29% de las pymes españolas su primera preocupación es la falta de clientes junto al acceso a la financiación. El informe del BCE señala que solo una de cada tres pymes solicitaron financiación bancaria entre abril y septiembre de este año. El 4% no la consiguió y el 9% tuvo dificultades para obtener préstamos bancarios. Sin embargo, un 23% de las empresas asegura que ha notado mejoría en el acceso al crédito gracias a una mejor disposición de la banca y a un cambio en el contexto económico.