Algunas de las mujeres entrevistadas  para Mujeres de Ley, el libro que pondrá a la venta la editorial Atarazana en un par de semanas, señalan que una de las virtudes más importantes de la vida es la curiosidad. El asunto clave está en cómo fomentarla, en cómo convertirla en un activo empresarial. Los directivos conocen el valor de la creatividad pero a menudo no consiguen alentarla. Una encuesta reciente preguntaba a profesionales de la alta dirección si valoraban y fomentaban la creatividad y un 64 por ciento, muy ufano, afirmó que sí. Sin embargo, cuando les tocó el turno de valorar a sus jefes en este terreno, solo el 42 por ciento de los empleados estuvo de acuerdo con que sus directivos esperaban que fueran creativos.


Muchos líderes alaban la apertura, la innovación y la curiosidad para darse cuenta más tarde de que en realidad lo consideran un lastre. ¿Quién quiere contestar las interminables preguntas de un empleado curioso? Y ¿cómo conseguir que los versos sueltos vayan en la dirección que la empresa exige?


El resultado es el fenómeno demasiado común de un jefe que elogia la curiosidad y la creatividad pero que reacciona negativamente cuando alguien posee estas cualidades.
¿Cómo debería actuar el responsable de una empresa que no  quiera ahogar la creatividad de su equipo? Aquí van dos consejos:


1. Haga más y mejores preguntas


Muchos jefes afirman tener una política de puertas abiertas hacia sus empleados, pero si los hechos no respaldan la afirmación, no es suficiente. De hecho, el jefe tiene que cruzar esa puerta y solicitar información con preguntas bien pensadas.
Francesca Gino, de la Harvard Business School, experta en este fenómeno da un ejemplo en su libro Rebel Talent . Gino habla de Max Zanardi, el gerente de un hotel de lujo en Turquía, “Los empleados del hotel atribuyen su pasión a la forma en que Zanardi los animaba a hacer siempre preguntas. Regularmente desafiaba a sus empleados a redefinir el lujo al preguntar ‘¿Por qué?’ y ‘¿y si?’ “, explica.
“Cada año los empleados plantaban flores en la terraza, fuera del restaurante del hotel”, continúa. Pero un año, Zanardi se presentó con algunas de sus preguntas sobre la marca: ¿Por qué plantar siempre flores? ¿Por qué no plantar verduras? ¿Y si plantásemos hierbas? “El resultado fue una terraza jardín llena de hierbas y tomates que se utilizan en las cocinas del célebre restaurante del hotel”.

2. Ayude a los empleados a ampliar sus horizontes.


Es difícil mantener la curiosidad cuando haces lo mismo día tras día como un robot. Es por eso que Gino también sugiere que, además de modelar la curiosidad, los jefes también deberían tratar de ayudar a ampliar los intereses de los empleados.
“Un buen ejemplo es el chef de la Osteria Francescana, el restaurante que se convirtió en el mejor restaurante del mundo en 2016 y nuevamente este año. El chef y propietario es Massimo Bottura”, señala Gino. “Una vez a la semana, Bottura les pide a los miembros de su equipo que cocinen un plato de su propia cultura para el resto del personal. Esta tradición permite que la persona cocine y cuente sus historias y consigue exponer al resto del equipo a diferentes formas de usar los mismos ingredientes”.
Es posible que las conferencias sobre cocina  o gestión de hoteles no funcionen para su negocio pero el principio básico se puede aplicar a cualquier equipo. La creatividad se nutre de la novedad y la autenticidad, por lo que cualquier forma que se le ocurra para estimular el aprendizaje y las expresiones genuinas de personalidad en el día a día ayudará a su gente a ser más curiosa. También los hará más dispuestos a acudir a usted con una idea brillante que despierte la curiosidad.

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