La nueva consultora creada por Pedro Martín Molina, concebida para hacer frente a los futuros retos legales y económicos en un mercado cada vez más globalizado y digital, ha sido legitimada por la Junta del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid al elegir recientemente a Pedro Martín Molina como copresidente de la sección de Insolvencias y al renovar a Beatriz Saura en la sección de Compliance.

El cambio de imagen corporativa responde al asesoramiento de expertos en la materia y el nuevo nombre Martín Molina ensalza los apellidos del fundador, Pedro Bautista Martín Molina, Licenciado en Derecho y en Ciencias Económicas y Empresariales por ICADE y Doctor en Derecho por la Universidad Rey Juan Carlos I. Compagina su actividad como abogado, economista, auditor y administrador judicial con la de profesor titular de Universidad.

Esta transformación también se traslada a la página web, más orientada al cliente y con un blog con noticias de actualidad. Además de legitimar una nueva marca e imagen corporativa, MARTÍN MOLINA cambió de sede, trasladándose a Castellana 13 a principios de año, y mantiene su equipo formado por unos 30 profesionales.

Esta nueva etapa responde a un ambicioso plan de expansión que será llevado a cabo a través de cuatro gerencias dirigidas por: Alfredo Moreno, José Carlos Bernal, Alfredo Urdaci y Remedios Aranda, en constante persecución de la excelencia.

Pedro Martín Molina dirige y supervisa a más de una veintena de profesionales del mundo del derecho y de la empresa desde hace más de 20 años. Un equipo multidisciplinar con gran experiencia en el ámbito concursal y por tarto, en la gestión de empresas pertenecientes a muy diversos sectores.

En la búsqueda el convenio

Hay muy pocos concursos que acaban en convenio, la mayoría concluyen en liquidación. Sin embargo, en el bagaje profesional de Martín Molina destacan casos de éxito en el que la empresa damnificada consigue convertirse en una compañía viable gracias a la buena gestión del equipo del despacho Martín Molina, que logra el apoyo de los acreedores y la aprobación de un convenio, tal y como señala la Ley Concursal. En este sentido, destacan empresas que hoy en día siguen a pleno rendimiento como Bodegas Habla; Hotel Princesa (grupo CPI); Solynova Energía; Fundación Cultural Internacional Óscar Niemeyer; la Constructora Grupo Velasco; y la empresa de servicios Piamonte, entre otras.

Reestructuración de grandes grupos de alimentación

Por sectores, cabe destacar los casos de éxito de empresas del sector alimentario como Quesería Menorquina, reconvertida en una sociedad laboral en manos de sus empleados gracias a la buena gestión del equipo concursal de Martín Molina. La empresa, que antes de ser adquirida por los trabajadores estuvo en manos de la familia Ruiz Mateos, actualmente está saliendo del concurso de acreedores al que se vio abocado tras acumular más de 30 millones de euros de deuda. Después de vender su principal marca histórica, El Caserío, la fábrica menorquina tiene ahora como marcas propias Medea y Flor de la isla.

En el sector vinícola podemos señalar que Bodegas Habla, consiguió también la aprobación del convenio, después de un exhaustivo trabajo del equipo de Pedro Martín Molina en lo que se refiere a elaboración de los planes de reestructuración de costes y financieros y la materialización de un replanteamiento de la producción. Actualmente, los vinos de la compañía cacereña están presentes en más de 35 países..

Desde Martín Molina también se ha trabajado para sacar adelante algunas de las empresas de alimentación y hostelería del ex-conglomerado empresarial de la familia Ruiz Mateos. A excepción del caso ya mencionado de Quesería Menorquina, que llegó a convenio, la venta de sus respectivas unidades productivas fue la única vía para mantener en pie los negocios de Carcesa, Trapa y la cadena Hotasa en Mallorca y Tenerife.

Es preciso señalar que, además de los activos inmobiliarios, en el caso de la extremeña Carcesa contaba con las marcas Apis y Fruco y también con diversos contratos de marca blanca. Asimismo, la unidad productiva de Trapa, comprada en 2013 por parte de por Europraliné, incluyó la cesión de las marcas Trapa, Plin, La Herminia, Sabu, Carrillón y Chobil.

Por último, en el sector de hostelería, el equipo de Martín Molina tuvo que llevar a cabo la gestión y explotación de los 11 hoteles de Mallorca y los 4 de Tenerife que formaban parte de la cadena Hotasa.

Consecuencias de la burbuja inmobiliaria

En el sector de la construcción la gestión asumida por el equipo de Martín Molina ha sido clave para empresas como Grupo Velasco; Assignia; Detinsa, Urbalia y Grupo Tino. El peso del sector de la construcción sobre el PIB español experimentó un repunte de una décima durante el ejercicio de 2017. Un crecimiento que no vivía esta actividad desde antes del periodo de crisis, según el Observatorio industrial de la Construcción.

Desarrollo de Activos Inmobiliarios, más conocida por su nombre comercial Detinsa, terminó en fase de liquidación, dejando atrás uno de los mayores concursos que entonces sufría el sector.

La reducción del mercado de la construcción junto con la reducción de los márgenes comerciales causó los impagados de muchos de los clientes de la empresa Tino Stone que, a su vez, provocaron que el grupo sufriera insolvencia y falta de liquidez. La compañía y sus filiales, con centros productivos en Europa y Asia, entraron en concurso voluntario de acreedores en marzo de 2012. La gestión de Martín Molina permitió que la empresa siga activa y que actualmente sea líder en proveedores de piedra natural, ocupando una posición competitiva a nivel internacional.

En el ámbito deportivo, el equipo de Pedro Martín Molina ha sido auxiliar delegado en el concurso de Rayo Vallecano, también ha gestionado el de Santa Mónica Sports y actualmente, está trabajando en el proceso del Club Deportivo Guadalajara.

Primer concurso en el sector financiero

El proceso de liquidación de Banco Madrid supuso el estudio de operaciones bancarias de diversa naturaleza; el análisis de la normativa vigente en distintos ámbitos, y la colaboración con multitud de instituciones. Además, se llegó a un acuerdo con los trabajadores que recabó el apoyo del 90% de la plantilla de Banco Madrid, con un total de 33 días de salario trabajado, con un tope de 24 mensualidades, sufragado con recursos propios. Cabe señalar que, a mediados de 2016, el grueso de los 15.685 acreedores afectados recibió el 50% de la deuda reconocida; y en marzo de 2018, la Administración Concursal gestionó la devolución de un 25% adicional, elevando así a un 75% el dinero reintegrado. Lo que significa que buena parte de los afectados por el proceso concursal de Banco Madrid habrán recuperado casi la totalidad de sus pérdidas.

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