Durante mucho tiempo la imagen de la mujer estuvo condicionada por una mirada patriarcal que la convirtió en “objeto”. Ser tratadas con igualdad y acortar la brecha entre hombres y mujeres sigue siendo un reto social. Desde Martín Molina queremos destacar el valor de cinco grandes de la fotografía: Berenice Abbott, Diane Arbus, Vivian Maier, Isabel Muñoz y Cristina García Rodero. Su talento, fuerza y determinación, son la “imagen que vale más que mil palabras”.

Berenice Abbott (Springfield 1898 – Monson 1991) La transformación de NY bajo su mirada. Aprendiz del fotógrafo Man Ray y promotora de la obra del fotógrafo Eugene Atget, esta artista abandonó la fotografía de retrato, para dedicarse a la fotografía urbana.

Gunsmith and Police department

“Changing New York” fue su obra más importante. En ella documentó la transformación arquitectónica de la ciudad y también la cotidianidad de las vidas que la transitaban. Abbott inventó y patentó equipamiento fotográfico. Su mirada fresca se detiene en los rascacielos de los años 30 y retrata lo que más tarde se convertiría en el imaginario estadounidense de “una gran ciudad”. Su perspectiva visual hace al hombre grande o pequeño en medio de la monumentalidad de las nuevas construcciones, lo convierte en dios y hormiga en su propio universo.

Gemelas idénticas (1967)

Diane Arbus (NY 1923 – NY 1971 ) “La cronista de los freaks”
Criada por institutrices en una familia millonaria y sin tiempo para educarla, Arbus experimentó desde niña el desafecto, el miedo y la soledad, que serían determinantes en su obra. Lisette Model fue un referente en la vida de esta artista, que abandonó la fotografía de moda para capturar de manera obsesiva a personajes “de circo”. Con su cámara Rolleiflex, Arbus los retrata, se involucra en sus vidas y expone con sutileza la fina línea que separa lo normal de lo anormal. Las imágenes elegidas con rigurosidad y disciplina revelan más allá de la técnica, su experiencia personal con el sujeto. Su fotografía provocativa y su “mirada mística” la convierten en una de las fotógrafas más originales e influyentes del siglo XX. Su idea del arte se resume en una frase: “prefiero caminar por donde nunca he estado”

Vivian Maier (NY 1926 – Chicago 2009) 100.000 negativos para una gloria póstuma.
Quienes la conocieron la definen como solitaria, enigmática y “acumuladora”. Esta niñera guardó celosamente entre sus cosas, negativos, rollos de películas y recibos. John Maloof, un aficionado a las subastas compró un trastero que contenía sus pertenencias y se dedicó a dar a conocer su obra. Vivian encontró a través de la imagen una manera íntima de relacionarse con los demás.

Autorretrato. Vivian Maier

Su cámara Rolleifelx era su indumentaria y la herramienta para documentar la vida cotidiana de Chicago y Nueva York entre 1950 y 1990. La calidad de la fotografía y su capacidad de observación, convierten a esta “espía callejera” en la mejor cronista de su época. Sus autorretratos sobre cristales y espejos reflejan un halo de oscuridad para quienes aseguran, “solo se llevaba bien con los niños”.

De la serie “España oculta”

Cristina García Rodero (Ciudad Real, 1949) “Fotografiar es querer ver”
“Cuando salgo a la calle no veo nada; sin embargo, cuando cojo la cámara suceden muchas cosas» afirma Cristina. Orgullosa de sus años como docente, reconoce en la fotografía una herramienta para conocerse y conocer a las personas. Su larga trayectoria documental y artística la ha llevado a ser la “primera fotógrafa española miembro de la agencia Magnum. Ha recorrido el mundo profundizando en el ser humano, retratando las fiestas y los desfiles. También los rituales y los funerales. No concibe la fotografía sin sentimientos y reconoce que su mirada de mujer y su libertad creativa ha sido su boleto de entrada en Magnum. La gran aportación de esta artista que continúa enriqueciendo la fotografía de autor ha sido desmarcar lo popular de lo “ordinario”, elevándolo a la verdadera “sabiduría del pueblo”.

 

Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) Lo analógico y lo digital pueden convivir.
“Mis ojos están haciendo fotos constantemente” afirma Isabel Muñoz. En sus imágenes está presente todo lo que la motiva: la vida, el cuerpo y la danza. Concibe su trabajo fotográfico y su vida como una misma cosa que evoluciona en líneas paralelas. En un mundo digital en el que todos tenemos acceso a una cámara, para Muñoz lo que se valora hoy es el ojo y el corazón y en ese sentido, lo analógico y lo digital pueden convivir.

Isabel Muñoz

Esta artista prefiere el blanco y el negro, el revelado artesanal de la platinotipia que le permite intervenir en el papel y el formato de sus fotografías. Aunque cree en el azar, prepara concienzudamente cada fotografía y la manera en que transmitirá sus sentimientos. De Muñoz podemos destacar la constante búsqueda por retratar la dignidad y la generosidad, que reconoce, en quien se deja retratar.

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