Cambió los estereotipos de la estética en la moda durante más de seis décadas. Incorporó la fotografía de autor a la edición de revistas: firmó 150 portadas de Vogue. Un fondo neutro y la ausencia del mobiliario bastaron para que este artista obsesionado con la luz y la simplicidad, capturara el alma de las personas, de los objetos, de las cosas. La historia de la fotografía, el bodegón, la moda y el retrato tiene un antes y un después de Irving Penn. (Nueva Jersey 1917 – New York 2009).


Para Irving Penn la fotografía se convirtió en el medio  para explorar el arte y expresar su libertad creadora. Llegó a ella con su Rolleiflex, después de estudiar diseño industrial, de pintar en México y de dibujar para revistas de publicidad. Fue documentalista, reportero, trabajó como asistente de Director de Arte y condujo ambulancias por Roma. Este artista fue un cazador de  belleza. Sus fotografías se convirtieron en un poema a la inmovilidad. Todo estaba rigurosamente medido, en un escenario siempre limpio y silencioso al que muchos llamaban “el laboratorio”.

El Blanco y negro fue su color. La desnudez, su vestido.

Las figuras de Brodovitch y Alexander Liberman fueron determinantes en su vida profesional. Abrió la puerta  de la fotografía a grandes  como Richard Avedon y retrató como nadie a las leyendas de su época. La pose fija de sus modelos y el encuadre eran tratados por Penn con cuidado extremo. Pese a ser hijo de un relojero, en sus imágenes el tiempo se detiene. Es eterno. Las mujeres retratadas por él se convierten en diosas atemporales. Es el maestro de “el menos es más”, el fotógrafo del siglo XX que eleva a arte todo lo tocado por su cámara.

La precisión en la técnica, el dramatismo en el blanco y negro y un tratamiento excepcional en la luz se convirtieron en su sello personal. Pese a que recorrió el mundo y sus culturas, Irving Penn prefería una pequeña tienda de campaña a la que calificó como “el limbo” y donde los sujetos pudieran expresarse. Capturó fielmente la identidad de sus personajes con elegancia y dignidad única. La fotografía de sus viajes es recogida en su obra “Worlds in a Samall Room” (Mundos en una pequeña habitación)

¿Qué es una buena fotografía?

“Una buena fotografía es aquella que cuenta algo, toca el corazón, y cambia al espectador después de haberla visto” solía decir. Experimentó con los métodos de impresión utilizados a principios del siglo XX, que le permitirían controlar con mayor precisión las tonalidades. Fue un maestro en la técnica del platino paladio con la que realizó tres de sus series de instantáneas más destacadas: “Cigarretes”, “Street Material” y “Archaeology”

Su obra mezcla vanguardia y moda, tribus, bodegones y modelos. Cien años después de su nacimiento, la fotografía de Irving Penn ahonda en la historia visual del hombre. Su obra ha sido expuesta en el Museo de Arte Moderno de NY, en el MOMA y en el Museo Metropolitan de NY. Recibió por la CFDA el premio Eleanor Lambert. En 1985 le fue otorgado el Premio Hasselblad y en 1987 el Premio de Cultura de la Asociación Alemana de Fotografía. La última gran muestra de su obra se ha visto en París, en el Grand Palais, un escenario a la altura de los más grandes artistas. ¿El secreto?, le preguntaron al final de su carrera. “Puedo obsesionarme con cualquier cosa si la miro el tiempo suficiente. Es la maldición del fotógrafo”.

1 Comentario

  1. Exelente narración cosas así son muy agradables de leer se siente como si te contarán una historia una vida y se capta de una manera simple y clara felicitaciones por tan buenas letras ojalá muchos sigan o se antojen de pensar crear y hacer vivir

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