Un diez de agosto sus pinceles dejaron de acariciar el lienzo, sin que la incandescente luz de este artista, menguara su resplandor. Joaquín Sorolla y Bastida (Valencia 1863- Madrid 1923). En la paleta de su prolífica vida, fue pintor y vivió para pintar. También vivió para amar a su mujer Clotilde y explorar la luminosidad bajo el ala de su sombrero. Coleccionó aquello que le apasionó, observó el ropaje de su época y contempló incansable la espuma del mar.

El Thyssen-Bornemisza se viste de Sorolla

La elegante figura de su esposa, sus viajes a Italia, Berlín, NY y sobre todo a Paris, donde nacían nuevas formas de entretenimiento como los cafés, la ópera y el cabaret, influenciaron la pintura de este entusiasta de la época. Sorolla plasmó en los retratos de su familia y en los solicitados por encargo, su fascinación por la moda. Todo esto se puede ver del 13 de febrero y hasta el 27 de mayo. El Museo Nacional Thyssen – Bornemisza y el Museo Sorolla exponen “Sorolla y la Moda”, cuyo comisario es Eloy Martínez de la Pera.

Elena, con túnica amarilla, de Joaquín Sorolla

Etnólogo y cronista, la obra de Sorolla reunida en esta muestra es un viaje por la historia y por el gusto estético de su tiempo. Son 72 las pinturas y 62 las piezas que revelan la presencia de la moda en el pintor y la alta costura femenina en la indumentaria de finales del XIX y principios del XX. En su obra, de pinceladas abiertas y enérgicas, se siente la textura de las telas, la sensualidad de los vestidos, la luz que atraviesa los tejidos. Ondean libres y luminosos sin que el marco los contenga.

La atmósfera refinada de Sorolla

Clotilde con traje gris, de Joaquín Sorolla

Entre los años 1890 y 1920, el artista, muy solicitado por las mujeres de su tiempo, retrató burgueses, aristócratas y miembros de la realeza. Sombreros, joyas, sombrillas, mantillas, vestidos clásicos de aire nostálgico fueron elementos clave de su condición social y personalidad. Algunos de estos complementos se pueden apreciar, por primera vez, en la muestra de los museos Thyssen y Sorolla. La exposición descubre también la faceta íntima del artista. Su familia y su cotidianidad, se despliegan de manera exquisita.

Del arte a la moda, y vuelta

Con “Sorolla y la Moda” se evidencia que el estilo y la belleza parecen estar ligados con “el alma de las cosas”. Todo lo que hacemos y llevamos puesto expresa nuestra forma de relacionarnos con los demás. Nuestros estados de ánimo y hasta nuestros deseos ocultos. No solo la moda queda plasmada en la pintura. La pintura también lo hace en la moda. En sus propuestas, Galliano proyecta los colores pastel de Monet. Yves Saint Laurent se inspira en los trazos de Van Gogh, y Alexander MacQueen evoca el mundo imaginario del holandés M. C. Escher.

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